lunes, 1 de abril de 2013

TERRITORIO POST MUERTE

Imagen cogida de la red





TERRITORIO POST MUERTE




El hombro de la tentación tras del arco iris
como en el callejón de las almas apocadas.
PERE BESSÓ




Un ave sobre la piedra que sostiene a los muertos: a la orilla de los días
inútiles, el fuego que patina y socava en la noche, ¿desde cuándo
las acequias profundas, las escaleras hacia el tapial ciego de los nombres?
—Tengo aguas grises en medio de las enredaderas. (Todo territorio
sirve para vomitar la ceniza, la niebla anudada a las palabras),
de otro modo no anochecería en las pupilas, ni el principio ni el fin
se desvelaran en la garganta,
en el mantel sin voz del tedio, (dejo la realidad con sus trazos irrestañables)
las persianas colgando del espejo de las semanas,
los crímenes que aún soporta mi memoria.
Desovillo el estertor de las últimas cuerdas vocales, el caballo
de almendras en la impostura y la farsa de los velorios, la risa profunda
de la tiniebla, sagaz, ciega, entre mis harapos, (la fábula antecede
a la historia: el violín del abrigo de los sueños)—deberé pensar en los próximos
huesos del viernes santo de lo irremediable.
He sabido de otros sueños cubiertos de polvo, (la misma imagen molida
de las espigas, antes y después de la invención de mi sangre)
—¿Debo quitar los residuos de veneno, el estorbo de las telarañas
colgado de la hojarasca, el crepúsculo desangrado en los zapatos?
Permitidme empobrecer mis sueños con la solemnidad necesaria, oscuro
rostro en medio de la muerte,
contemplar la tierra, atravesar el humo del espejo, (ten piedad de mi pesadumbre) 
pues las calles limpias son irreparables. Debo sobar la aspereza
de la madera, los pómulos del azogue,
partir hacia el principio de la mesa con las manos vacías, santificar
los travesaños del alma, el oficio de arder en la eucaristía de todos los santos,
de todos los nombres del hombre (hay veredas que contemplo con avidez)
—Después de acumular olvidos, ¿qué agua bendita debe calmar mi pecho,
qué tierra debe asirme y sepultarme,
a qué torres gemelas alcanza mi alabanza, el agua líquida de los sentidos,
no la escarcha, ni el filo del cáliz?
Crece el río de ceniza sobre las tejas. El umbral se ahonda y esparce…

Barataria, 01.IV.2013


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