sábado, 26 de noviembre de 2011

CON FRECUENCIA HIERVEN A DESNUDEZ LOS CABELLOS


Hoy toco las vocales intensas, íntimas del territorio de tus brazos,
la rosada guitarra de tu ombligo, las lunas detenidas en tu espalda,
el río obligatorio del día con tus evidentes poros de hambre.





CON FRECUENCIA HIERVEN A DESNUDEZ LOS CABELLOS




nunca los búhos tuvieron los ojos tan redondos.
ROSA ROMOJARO




Con frecuencia hierven a desnudez los cabellos; a veces me pierdo en esos jardines sin traje del agua, cataclismos de piel sobre piel vívida, sin envejecer de olas y mar las manos, la ternura que cae como una iglesia mojada en el trueno del suspiro. Sobre la cúpula, la cópula verde del relámpago, collares de gotas diminutas en el desfiladero, pan desmedido deslizándose en mi pecho, piernas como lirios en mis ojos. Húmeda carne sobre el ala del lecho. Hoy me reencuentro sin vacilar con la madera suculenta del pescador en la atarraya del balcón y flotan los peces, en rebelión hacia el poema de tus muslos. Hoy toco las vocales intensas, íntimas del territorio de tus brazos, la rosada guitarra de tu ombligo, las lunas detenidas en tu espalda, el río obligatorio del día con tus evidentes poros de hambre. Hoy, aquí, hinchada en las espigas del camino, respirando el silabario, lamiendo la habitación de la furia…

Barataria, 24 de noviembre de 2011

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